topbella

27 de mayo de 2011


He buscado por días que nuestras miradas coincidan, que la química de aquel día se repita y que encuentre en tus brazos y sonrisa eso que me hacía falta.
He deseado encontrarte en un pasillo, con tu sonrisa azulada... ingeniosa, ocurrente. Con esa peculiaridad que tienes al caminar... y todas esas historias que no terminaste de contar.
He intentado intercambiar un par de palabras contigo, un ¡hola!... un ¿cómo estás?... serían suficientes para volverme a encontrar.
He querido inventar un paseo y usarlo como excusa para adueñarme de tu mano... y caminar lentamente a tu lado mientras contemplo tu mirar.

Pero después me doy cuenta que sólo fue una emoción absurda, efímera... casual... como aquellos momentos furtivos que sólo me generan inseguirdad...

25 de mayo de 2011

Si esta noche hubiera luna… le haría un poema a tus ojos y a la magia que deslumbran, dibujaría con el borde de mis dedos tu silueta esperando que de la misma forma en que te fuiste, aparezcas.
Si esta noche hubiera luna... reviviría tu recuerdo, invocaría tu presencia… soñaría con cada rincón de tu cuerpo y con el calor que emanan tus besos…

Si esta noche hubiera luna… le diría francamente, lo mucho que te quiero.





Que miedo tengo... de enamorarme... de amar otra vez.

24 de mayo de 2011

23 de mayo de 2011

"Llega el momento en el que hay que abandonar.
Reconocer que los recuerdos me taladran la cabeza y el corazón.
En el que tengo que darme cuenta que lo he perdido.
Llega el momento en el que cierro para siempre la cajita de lo vivido: las miradas, los besos, los abrazos, las palabras, las sonrisas, los mejores años de mi vida.
Llega el momento de decir adiós."

22 de mayo de 2011

A ti fulano...

"Querido Fulano:

Quiero que sepas que si te miro me transpiran las manos y que si me tocas se me acelera el corazón. Que si te ríes, te iluminas y creo que si en ese momento me filmasen el alma, me vería como una tonta, en technicolor y arcoírica, etérea y volátil. Que a veces me imagino cómo sería despertarme contigo y reírnos de cosas que nadie entiende. Que me das ganas de decirte lo que siento al estilo película romántica de Julia Roberts y Richard Gere.

Y me gustaría ir contigo a cenar y que no me importara que comas de mi plato, ni que me ayudes a elegir el postre. Y verte en la calle para encontrarnos en alguna estación y hablar del día a día, de nuestras vidas. Y tipear tus cartas y consignar juntos nuestros documentos, y que haya un buzón a nuestro nombre para que justo allí se acumulen las facturas, que las revistas de suscripción lleguen a nombre del Señor y la Señora seguidos por tu apellido.

Y quiero llenarte la vida de listas, de besos dibujados en el cristal empañado del baño, y quiero meterte papelitos en el bolsillo de tu saco para que los descubras cuando llegues al trabajo. Y quiero reírme de tus paranoias y regalarte discos que nunca escucharás. Y hacer un esfuerzo por no reírme de tus chistes, ni de tus manías infantiles y tratar de entender que te encantan las comiquitas y los videojuegos, que no soportas la política en exceso ni que te hable de mi vida académica.

E ir a tomar vino durante la cena de los viernes y que me enseñes la diferencia entre un Merlot y un Cabernet y dejar que me robes los cigarrillos y que nunca tengas encendedor .Y esforzarme en ser la señora de y ordenarte la ropa por colores, y tratar de ser más organizada y dejarte siempre una sorpresa en tu mesa de noche.

Y ayudarte a vestir por las mañanas y hacerte el nudo de la corbata, y buscarte el maletín y despedirte en la puerta. Y que los domingos nos levantemos tarde y desayunemos juntos en la terraza, leyéndonos en voz alta los titulares de la prensa, y que andemos en fachas ese día.

Y acompañarte al doctor, y hacerte entender cuando salgamos del médico, del banco, y del juzgado que TODO VA A ESTAR BIEN.

Y que me sea común desearte y tener ganas de saltarte encima por las mañanas y que debo dejar fluir mis ansias de besarte la espalda y acariciarte la piel y decirte al oído cuánto amo tus manos, la barba de tres días que te dejas, el perfume que te pones, lo bien que besas.

Y que amo lo inteligente, amable y considerado que eres, y tu tono de voz ronquito, y el hecho de que siempre estés dispuesto a pedirle más a la vida.

Y sentirme culpable cuando peleamos sin razón, y cuando te defraudo; y sentirme feliz cuando me perdonas y comprendes mis arranques.

Y abrazarte cuando estés ansioso y ser tu sostén cuando la vida te duela, agarrar tu mano con fuerza y mirarte a la cara y besarte en la frente y que solo con eso sepas que estamos juntos en ésto.

Y quiero desearte sólo con olerte y abusar de ti al tocarte y envolverte toda la noche y morirme de frío cuando me quites la cobija y de calor cuando no lo hagas y añorar el contrapeso que haces en el otro lado de la cama cuando te ausentes por viajes laborales y derretirme cuando sonrías y desintegrarme cuando llores.

Y un día cualquiera, tendré que dejarme de remilgos infantiles para pedirte que te cases conmigo y que me digas que sí mirándome a los ojos; y saber que llegaremos a viejos juntos y que nos retiraremos a vivir en un pueblito griego rodeados solo por el mar.

Y contarte lo peor de mí y contestar tus preguntas incómodas aún cuando prefiero no hacerlo y decirte la verdad cuando en realidad no estés preparado para oírla y ser honesta porque sé que tú lo prefieres y pensar que todo se acabó pero aferrarme allí durante diez minutos más, hasta que me eches de menos y entiendas que tu vida sin mí no es lo mismo porque somos de la misma calaña.

Y quiero aprender a conocerte como me conoces tú, y saber leer los subtítulos que aparecen bajo tus sonrisas, y guardarte las caricias en la caja del recuerdo, y atesorarte los sueños y desecharte los miedos y cuando discutamos hablarte mal en catalán para que no entiendas mis molestias y así no acumulemos resentimientos y hacer el amor contigo a las tres de la madrugada y de alguna manera comunicarte algo del irrefrenable amor que te tengo.”


Autora: Beatriz González


Yo quería eso y más para mi fulano...

Neta que eso de amar y no ser correspondido es una de las peores sensaciones de la vida...
Extraño la ternura de tus besos
y nuestros escondidos sucesos...
tu perfecta seducción
y esa increíble imaginación...

19 de mayo de 2011

Tu ausencia es lo común de mis días

17 de mayo de 2011

Sé que eres tú... no porque te adaptas perfectamente a la descripción que daba de mi hombre perfecto, si no más bien porque he descubierto que mi descripción de hombre perfecto se ha modificado para describirte a ti...

13 de mayo de 2011

U_u No hace falta más que tus ojos...



Jajajaja que video tan mamón... pero U_u la canción =D

8 de mayo de 2011

Extraño...


De papá el “Ya me voy nena… te cuidas, nos vemos al rato”
De mamá el “¿Qué quieres comer? ¡Mira! Te traje manzanas y uvas… (Sólo ella sabe que amo las uvas)
De mi hermano el “¿qué onda tú pinche changa del mal? préstame dinero no seas culera”
Y de mi bebé el “Yisikaaa, ¿me das uno poquito de agua?”
¡Ahhhh chale! Quisiera estar cenando en mi casa y no estar aquí en la azotea aburrida y sin ellos…

Ésta... bien ebria, sí te la canto...


A veces siento que la distancia terminará haciendo de las suyas...
Y lo peor es que ni siquiera estamos tan lejos...

Pinche amor… vales madre…



Pasa que un día te enamoras, no sabes ni porqué, ni cómo, ni cuándo, pero de pronto descubres que tienes los síntomas de aquello que los mundanos llaman “enamoramiento”: empiezas a pensar en él todo el tiempo, sientes cosquillitas en la panza (lo que tiene que ver con un proceso meramente químico y no mágico como sueles creer) tu corazón se acelera cuando lo ves, tu piel se eriza con su perfume y por alguna extraña razón se convierte en tu hombre ideal… (¬¬ ¡Genial!)…

Pasa que un día te pide que sean novios… y tú con tu respuesta de bien pinche inexperta emocionada… das paso a esa etapa de la vida que los mismos mundanos nombraron noviazgo. Y vas por la vida tomada de su mano y decorando el camino con la clásica sonrisita ilusa que te provoca estar a su lado… lo miras y sientes una especie de tranquilidad y confianza que te hacen creer que el mundo es perfecto. ¡¡Mentira!! Tu estado emocional que irónicamente inició en tu corteza cerebral no te deja ver que el mundo no ha cambiado… sigue igual de jodido…

Pasa que un día tu estado empeora y de pronto sientes que ya lo amas y como para ti el “Te amo” implica palabras mayores, pues ya definitivamente no te contamos. Y así bien pinche grave te empiezas a hacer ilusiones vagas sobre un posible futuro con él, tu corazón late rápidamente al escuchar tu tono mamón de mensaje o llamada porque existe un 99% de probabilidades de que sea él, tu hombre ideal, quien con el mismo porcentaje de probabilidad te escribe o te llama para recordarte que te quiere y que piensa en ti…

Tu familia se da cuenta del estado crónico en el que vives… no hay conversación en la que su nombre no se haga presente… a todas horas… en cualquier oportunidad que tengas para vomitar palabras siempre tiene que estar su nombre compuesto por seis letras… y así bien pinche ingenua le das el calificativo de “perfecto” o “genial” a su persona. Para ti no hay nadie más que él… y así sin condición alguna le entregas todo de ti; tu amor, tu confianza, tu vida, tu alma…

Comienzas a creer que son la pareja ideal, que lo que siente el uno por el otro puede superar las dificultades de la distancia, el dolor de la ausencia o la nostalgia de las vivencias. Y te encierras en tu mundo perfecto que vive del esfuerzo de querer estar mejor, de las ganas de hacerlo feliz y del deseo de compartir con él eso que eres tú…

Pero pasa que un día tu hombre perfecto te rompe el corazón y desde ahí valiste madre. Fuiste testigo de la muerte de tus sueños… y del dolor que lentamente invadió tu corazón. Derramaste algunas lágrimas… ¿Algunas? Si eran ríos y mares que inundaban tu cama. Pero en parte era normal, nadie nos enseña como amar y aún no inventaban las vacunas contra ese mal... Él era el dueño de tus expectativas… el de los besos fugaces y eternos, el de las palabras dulces, el de la sonrisa perfecta… el de la mirada sincera… y el del amor por siempre…

Pasa que por eso te sumerges en un caos emocional y te comienzan a invadir los celos, las dudas, el rencor, el odio… el dolor. Y te conformas con migajas de amor, con besos a medias, con miradas efímeras y palabras poco sinceras… y te vuelves rehén del miedo que la decepción provocó. Y tu vida empieza a transcurrir entre puntos medios, entre la ilusión y la determinación, entre la confianza y la duda, entre la estabilidad y el caos, entre la decisión y la confusión… sigues, te detienes… crees, dudas… sientes, evades… juzgas, perdonas… te alejas… te acercas… vives… mueres.

Y de lo único que estás segura es que te sientes demasiado estúpida ante eso, demasiado débil como para enfrentarlo, y demasiado frágil como para perderlo. Y es que tú así eres; cobarde… Y es comprensible, en parte… pues pusiste mucho de ti… y en todo ese tiempo no hiciste más que querer así… calma no te sientas culpable… las cosas pasan y tienes que seguir…

Pasa que una noche no puedes dormir y estás tirada en tu cama recordando lo que han sido estos años, dibujando besos, leyendo cartas… escribiendo sueños… escuchando promesas lejanas… y te das cuenta de lo mucho que has cambiado tú y de lo más que ha cambiado él… sabes que ya no es la persona perfecta, que sus acciones te han herido… que sus palabras te han abatido… pero también haces un balance de tus aciertos y de tus errores, de tus sonrisas y tus dolores… de tus razones y de tus rencores… y te sientes insegura, incrédula ante el futuro…

Y pasa que ya son las cuatro de la mañana y en lugar de dormir te preocupas por sentirte tan insegura… sólo sabes que quieres dejar todo atrás, pero no puedes, hay algo que aún te mantiene aquí… y ese algo tiene que ver con lo que lo que decían esos mundanos… y es claro… porque en el fondo lo sigues amando…

¡Ahhhh! estúpido amor… te odio… ¿ves por qué vales madre?…

4 de mayo de 2011

11:53 p.m.

“Dis moi que l’amour ne s’arrête pas”

Es casi media noche y no me puedo concentrar. Hoy como en los últimos 1435 días no dejé de pensar en ti...

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