topbella

24 de mayo de 2009

De como pasan las horas...

Hoy fue un día bastante fuera de lo normal. Me levanté a la una de la tarde, me bañé y prendí la compu con el propósito de escribir al menos la mitad de cuartillas que tengo que entregar el lunes; mañana. Escribí el título y empecé a leer un convenio sobre la protección de menores, el tema de mi ensayo. De ahí me dio hambre y le pregunté a Aby que que haríamos de desayunar. Lola viaja a Oaxaca cada fin de semana y trae comida para el resto de los días. Así que había lo necesario para hacer tlayudas y eso almorzamos. Volví a la compu e intenté continuar, pero Aby puso una canción de Amanda Miguel y dijo que mi cabello se parecía al de ella y que debería imitarla. Y como estaba de humor me puse a cantar, me grabó, subió el video a youtube y pasó el link a sus contactos, en ese momento me dio risa, ahora ya me da pena.

En fin, pasaron los minutos que terminaron en horas y mágicamente dieron las seis de la tarde y aun no pasaba del título. Aby se fue al gimnasio y a los cinco minutos comenzó a llover. En Huatulco no suele llover, pero esta vez se cayó el cielo. Los relámpagos y los truenos estaban súper locos y la calle parecía un río. En ese momento dije: "sería súper chido que se inundara la casa" obviamente en tono de broma. Lola estaba conectada y le conté lo que estaba pasando y ella escribió: "no manches! cheka el patio trasero porque luego se tapa la coladera y entra el agua por la parte de atrás, tengo que salir, cualquier cosa llama a mi casa"... Fui a ver qué onda con el patio de atrás y efectivamente el agua ya estaba entrando... quise abrir la puerta para destapar la cosa esa, pero si lo hacía entraría más agua. Mejor intenté sacarla con una cubeta, pero cada vez entraba más que en un ratito ya había llegado a la sala, me dio tanto miedo que mejor le hablé a mi papá para que me apoyara moralmente y no me pusiera a llorar (¡ja!). En fin, en un ratito el agua ya estaba saliendo por la puerta principal y yo no soltaba la cubeta. A las dos horas llego Aby sin tenis porque el gimnasio también se inundó. A esa hora nos pusimos a secar y ya todo a la normalidad.


En ese momento recordé que no habíamos comido y preparamos otra vez tlayudas que por cierto ya empiezo a odiar. Después de comer, me puse a platicar con Tomás, pero luego se fue. De ahí se conectó alguien con quien mis últimas conversaciones se limitaban sólo a monosílabos, así que no esperaba lo contrario, pero esta vez fue algo parecido a las pláticas de hace algunos meses. No quise que me ganaran las palabras y se comprometiera mi corazón, así que mejor acepté la idea de Aby de ir por un café. Afuera de la casa había un sapo que se veía asqueroso, más adelante encontramos un árbol tirado, llegamos al oxxo y también se había inundado ¡ja! Que chido! Ahí nos encontramos a una compañera que no superaba el hecho de que su amigo no la invitara a la pisteada que habría en casa del tipo ese como si fuera algo extraordinario embriagarse (o no sé, yo nunca lo he hecho, sólo he estado cruda con sólo beber una cantidad exageradamente pequeña de tequila, me sentí como cuando el doctor me dijo que me había dado dengue, pero que mágicamente me había durado sólo dos días la enfermedad) Mejor nos preparamos el café y regresamos a la casa y ahora son las tres de la mañana y no entiendo cómo pasaron tan rápido las horas… tanto así que ni tiempo me ha dado de escribir algo más que el título de mi ensayo.

A veces me pregunto como se le pasará el tiempo a mi hermanito...

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