topbella

31 de diciembre de 2012

2013


Nunca he hecho aquel ritual de atragantarse con uvas mientras se pide un deseo en el momento exacto en el que inicia un nuevo año, de hecho creo que ni siquiera me he propuesto cumplir algo en esas fechas. De unos años para acá, esos festejos se me hacían tan indiferentes que me daba igual el brindis, la cena, los abrazos, las fotos, los días, los meses, los años y el tiempo en sí.

Pero hoy, leyendo algunos mensajes de año nuevo, me puse a pensar en mí… en mi ordinaria vida. Y lo que había pasado en este último año… quería pensar en un periodo más largo de tiempo… pero fue como si ese fragmento de mi vida ya no existiera en mi memoria. Algo me pasa con el tiempo y con mis recuerdos...

Pero lo importante no fue eso sino darme cuenta de lo insípidos que han sido mis días, días tan pinches vacíos… tan pinches sin sentido. No sé exactamente en qué momento me empecé a sentir así… tampoco lo recuerdo. Sólo tengo grabados fragmentos de deseos, metas y objetivos que en algún momento planeé para mi vida, no sé si son recientes o los pensé cuando era niña.

Y es ahora cuando me doy cuenta que no soy nada de lo que yo quería ser, de lo que yo quería para mí. Creo que he estado sumergida en una especie de depresión, de frustración… de tristeza y me he acostumbrado tanto a ella que difícilmente puedo percibir que esto para mí ya es un problema.

Sin embargo, hay algo rescatable en todo eso… al menos sé que ya no quiero seguir así. Por eso he decidido hacer un balance de los recuerdos de este año… de los momentos que por alguna razón aún no olvido. Para empezar, fue mi último año en Huatulco, lugar en donde viví mientras estuve estudiando. Huatulco es un lugar mágico, especial, lleno de cosas tan sorprendentes como el mar… recuerdo su cielo azul por las mañanas, sus nubes violetas por las tardes y sus estrellas fugaces por las noches.

Recuerdo la azotea del lugar donde vivía, era mi escondite, el mejor lugar para pensar, para observar, para estudiar, para llorar… para soñar. Fue lindo vivir ahí. Recuerdo a mis amigos de la universidad, fue un semestre con varias fiestas… fue mi último semestre, pero mis primeras borracheras. Me da risa recordarlo, fueron geniales… divertidas… muy divertidas, excepto por la resaca del otro día.

Recuerdo una visita inesperada al inicio del año. Hacía mucho tiempo que mi novio no me visitaba. Siempre era yo la que viajaba para vernos y por primera vez, ahora que teníamos “algo formal” llegó a casa. Fue un bonito fin de semana… ojalá el año no se hubiera llevado esas emociones.

También recuerdo que este año no tuve un pastel el día de mi cumpleaños. Siempre me han gustado esos festejos y en mi casa mi papá siempre me compraba un pastel para celebrarlo. Este año no fue así. Extrañamente no tengo algún recuerdo de las vacaciones, o de alguna salida con mis padres. Pero recuerdo el cumpleaños de mi hermanito, de mi otro hermanito, de mi abuela y de mi madre. Recuerdo mi fiesta de graduación… qué horrible fue. Pero sólo la fiesta, la compañía fue de lo mejor… toda mi familia estaba ahí.

No recuerdo nada de la escuela o de lo que aprendí. Esos últimos meses sólo fui por obligación. Después de cinco años con las mismas personas, los mismos maestros, las mismas situaciones, hasta la misma comida sólo alimentaron mis ganas de escapar. Al menos ya terminé la universidad.

Regresé a casa y en un principio fue genial. Pero con el transcurso de los días, me di cuenta de lo mucho que había cambiado mi hogar. Fue un año de idas al hospital, de más de una pelea, de más de un regaño, de carencias, de enojos… de cosas que quizás nunca pensé que me iban a pasar. Y a ello se unió mi falta de empleo, mi falta de seguridad, mis frustraciones y una indiferencia hacia los demás.

Fue un año triste para el amor. Un año de decepciones, de engaños, de mentiras. Dejé de amar. Me di cuenta de lo mucho que duele la infidelidad. Me quedé con un corazón roto, pisoteado y engañado. Fue un año de lágrimas. Pero también aprendí. Aprendí a que no se debe querer a quien te lastima, a que uno no se puede aferrar a una persona o a un sentimiento, sólo porque fue lo mejor que me pasó en algún momento de mi vida.

No recuerdo nada más. Creo que no fueron buenos días. No fue un buen año. Qué bueno que termina. Y es por eso que tomo de pretexto este día para empezar a cambiar. Hace tiempo que no me planteo cosas y quizás sea hora para empezar a planear.

En este año cumplo 24 y aunque soy joven no me siento con vida. Quiero recuperar aquellos años de felicidad. Quiero sonreír, tener esperanzas, quiero hacer lo mejor de mí. Quiero trabajar, quiero viajar, quiero ser libre… libre de mis miedos, de mis frustraciones, de mis errores… de mis tristezas. Quiero encontrarme con aquella chica que se quería comer el mundo, que quería sentirse plena y feliz.

Es difícil comenzar de nuevo, pero dicen que nunca es tarde. Aprovecharé el tiempo que me queda de vida para eso… haré todo lo que quise hacer y que nunca me atreví.

Le echaré ganas a mi tesis… me titularé. Buscaré un trabajo, empezaré a ahorrar para cuando por fin pueda irme de viaje… volveré a interesarme por los idiomas, por mi carrera… volveré a pintar, cuidaré de mi salud, haré ejercicio, comeré sanamente… dejaré de morderme las uñas. Apoyaré a mis padres, cuidaré de mis hermanos… ayudaré a mis amigos y a la gente.

Prometo no llorar más por aquellos amores del pasado… pensaré en mí y en lo que quiero ser. Porque quiero llegar a vieja con la satisfacción de haber sido muy feliz y no con la carga de unos años llenos de tristezas. Ahora soy yo frente al mundo y creo que mi mundo se merece a alguien mejor. Quiero un año lleno de sorpresas, de alegrías, de satisfacciones, quiero ser positiva, fuerte, quiero sentirme capaz de hacer las cosas… sentirme segura, recuperar mi confianza… sentirme linda … amarme… amar… y ser amada.


Quiero muchas cosas para éste y muchos años… sólo espero no morir antes de lograrlo.



14 de octubre de 2012

Corazón coraza




Porque te tengo y no

porque te pienso 

porque la noche está de ojos abiertos 
porque la noche pasa y digo amor 
porque has venido a recoger tu imagen 
y eres mejor que todas tus imágenes 
porque eres linda desde el pie hasta el alma 
porque eres buena desde el alma a mí 
porque te escondes dulce en el orgullo 
pequeña y dulce 
corazón coraza 




porque eres mía 

porque no eres mía 

porque te miro y muero 
y peor que muero 
si no te miro amor 
si no te miro 




porque tú siempre existes dondequiera 

pero existes mejor donde te quiero 

porque tu boca es sangre 
y tienes frío 
tengo que amarte amor 
tengo que amarte 
aunque esta herida duela como dos 
aunque te busque y no te encuentre 
y aunque 
la noche pase y yo te tenga 
y no.




Mario Benedetti.

14 de agosto de 2012

El problema es que aún no encuentro aquello que me haga absolutamente feliz... 


Fragmentos


Y si acaso no te acuerdas, voltea y observa tu habitación, quizás todavía se dibujen los suspiros que olvidé por ahí....  


13 de agosto de 2012


"-¿De qué murió?
 - Se asfixió con las palabras que nunca dijo."

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"Triste con vocación de alegre"